Nunca es un buen momento para cerrar un momento puntual de tu vida, pero un día debes animarte a ello y sin más hacerlo. Sin pensarlo, sin prepararte para hacerlo porque si lo preparas todo sale al revés,pero cuando no preparas nada no esperas nada, y es cuando salga como salga, mejor o peor, sale y punto, y te animas a decir se acabó. No es la mejor solución, ni por asomo, pero a veces es la solución para un momento como ese. Un momento que debes abandonar para poder vivir plenamente (o quizás solo a medias) pero al menos vivir. Respirar hondo y hacerte daño incluso de lo fuerte que has respirado, y decir: sigo viva. Y comienzas de nuevo, con momentos pasados sobre el hombro, pero momentos cerrados. Cerrados para poder seguir con la vida que abandonaste por ese maldito momento. Y sigues, y punto.Hoy es ese momento no preparado (pero si esperado) para cerrar un momento de mi vida. Para poder vivir, y respirar y hacerme daño. Pero vivir, a mi ritmo, como siempre.
No es un adiós, pero si un hasta luego.



