Y en realidad, nadie me entiende. Quizás no quiero que lo hagan, mando indirectas, pero no se si quiero que las entiendan. Y todos tienen razón, pero nadie me dice la verdad.
Quien juega con fuego se acaba quemando, y yo estoy ardiendo, pero así es... así de injusto, como la vida misma, como el pasado que hace mella en mí, como los sentimientos contradictorios, y la superación de cada día, como el besarte, como el quererte, y el enamorarte...
Pero aún así, no decaigo, porque la guerra no se gana en dos días, y lucharé, lucharé hasta donde haga falta, pues ya se sabe... conseguir la libertad supone un esfuerzo, y mi libertad eres tú.
Y aún así, me siento tan orgullosa de mí misma..., que me da miedo.
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