Y entonces me descrubí mirándome. Allí estaba yo, en pie, justo enfrente del espejo donde siempre te imaginaba. Entonces tus formas tenian el sentido perfecto, al compás que marcaba el movimiento de velos que curbrían las ventanas. Como parte de un plan astutamente preparado, te imaginaba siempre con la cantidad justa de luz, la suficiente como para que yo, directora de fotografía, pudiese componer el resto. Me descubrí mirándome y puse el empeño suficiente para descubrirme al detalle. Durante unos minutos centre toda la atención en mis ojos, grandes, de tono meloso y fue entonces cuando te descubrí en mí. Allí estabas tu en cada movimiento en cada parpadeo. Sorprendida decidí continuar con la ''auto-exploración'' y en cada uno de los pasajes de mi cuerpo pude descubrirte, en algunos más escondido que en otros, pero en casi todos estabas bien presente. ¿Por qué estaba sucediendo? ¿Por qué prácticamente tu y yo formabamos un solo elemento? ¿Un solo ser? Quizás me habia idealizado tanto que ''de a poquito'' me fuí componiendo contigo hasta descubrí que yo estaba hecha completamente de pedacitos de ti. Hay veces en las que de repente te sorprendes, y en ti mismo encuentras gestos, maneras, miradas, caricias y otros muchos detalles que de alguna forma son de alguien que pasó o esta en tu vida.. Hay veces en las que sin darnos cuenta nos convertimos en pedacitos pequeños de todos aquellos que nos rodean.. Hay momentos en los que es maravilloso sentirse parte de alguien o de algo.. Soy feliz sabiendo que has compuesto mi vida, de saber que hoy tú eres parte de mi. Hay veces en las que es imposible no contar contigo secillamente porque formas parte de mi.

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